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¿Puede crecer un bosque en lo alto de un rascacielos?

noviembre 22, 2017
El estudio de arquitectura Boeri combina bosques y arquitectura.

Desde hace unos años un conjunto de rascacielos es una de las visitas turísticas obligadas cuando el viajero llega a Milán. El conocido como Bosque Vertical de Boeri es una atracción que pocos se resisten a conocer. Un edificio de apartamentos que alberga un conjunto de bosques en todos sus pisos. No son jardineras corrientes, son árboles adultos: manzanos ornamentales, por ejemplo, que suman 800 árboles en total, además de 4.500 arbustos y unas 15.000 pequeñas plantas. Toda esta masa vegetal está distribuida concienzudamente según la mayor o menor exposición solar de la fachada. De estar plantada convencionalmente, ocuparía unos 20.000 metros cuadrados.

 

 

Lo mejor de todo es que los árboles no cumplen simplemente una función estética: actúan como potentes filtros que reducen la contaminación del aire. Absorben CO2 y polvo, producen humedad y oxigenan el ambiente.

El proyecto eleva el censo de árboles en la ciudad, aporta nuevas zonas verdes e incluso fomenta la fauna asociada a los bosques. Al no haber precedentes no se sabía si los insectos y pájaros anidarían en los árboles de los pisos superiores, a casi 100 metros del suelo, pero se ha demostrado que el mundo animal ha colonizado este nuevo bosque vertical, de la misma manera que lo hubiera hecho en una nueva plantación convencional.

¿Conoces el efecto «isla de calor»? Es una de las características de las ciudades, el calor del asfalto, la contaminación entre otros factores provocan que la temperatura en zonas urbanas sea artificialmente unos grados más alta. Pues también en este sentido la aportación de este tipo de edificios es positiva: a diferencia del cristal que recubre la gran mayoría de rascacielos, que al reflejar la luz solar contribuye al calentamiento de las ciudades, los árboles absorben esta luz solar y refrescan el ambiente mitigando así el mencionado efecto «isla de calor».

Este tipo de edificios que pueden verse ya en ciudades como Utrech, Lausana o en Guizhou (sur de China) inician un nuevo camino para recuperar los espacios verdes en las masificadas urbes. Su ideólogo, el arquitecto Stefano Boeri, habla de estos edificios como proyectos para la supervivencia ambiental de las ciudades.

Cada uno de nosotros puede tener en mente un tipo de ciudad del futuro. Pero seguramente a nadie le sorprendería que este fuese un tipo de edificio habitual en las ciudades dentro de unas décadas.

Conocíamos ya los jardines verticales o las cubiertas vegetales  que sirven de tejado a cada vez más construcciones. Pero hay más: las nuevas construcciones proponen convivir con todo un bosque en plena ciudad.