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¿Cómo se fabrica una placa solar?

febrero 11, 2019
la-energia-solar-fotovoltaica

Podemos verlas en los tejados de las casas, pero también en calculadoras; para la iluminación de cada vez más farolas en la calle, para sistemas de telecomunicaciones…  Incluso cuando tienen mayores dimensiones pueden utilizarse para dar potencia a los satélites. Una placa solar, capaz de convertir la luz solar en electricidad es en realidad un conjunto de delgados discos de silicio que actúan como fuentes de energía.

La mayoría de los paneles solares que podemos encontrar en el mercado están hechos de silicona monocristalina, policristalina o delgada.

El sobrante de los procesadores

Además, cada placa solar está compuesta por varias partes. Una de las más importantes son celdas de silicio, un componente que podemos encontrar en los procesadores de los ordenadores. De hecho, el silicio sobrante de las obleas con las que se fabrican estos chips se reutiliza para la fabricación de las placas solares.

Limpieza de placa solar

Este material (el silicio) tiene unas propiedades conductoras que le permiten convertir la luz solar en electricidad. Cuando la luz interactúa con una célula de silicio hace que los electrones se pongan en movimiento, lo que inicia un flujo de electricidad. Esto se conoce como el «efecto fotovoltaico».

Pero estas celdas de silicio no trabajan solas, sino que están dentro de una carcasa que cuenta con su correspondiente cableado de metal. Esto permite que los electrones de la célula solar suministren energía útil.

Además de estas células solares, la placa solar suele estar recubierta de vidrio en la parte exterior. Se consigue así que sea más resistente y añadir protección. Además, entre este vidrio frontal y el silicio se incluye una línea de aislamiento adicional, así como una lámina posterior protectora. Con esto se consigue eliminar posibles picos de calor y humedad dentro del panel. Ya que podrían afectar negativamente al rendimiento del silicio y de la placa solar.

De hecho, éste es uno de los grandes retos de toda placa solar: garantizar que la luz del sol pueda ser capturada sin que la tecnología se sobrecaliente y, por tanto, acabe por resultar poco eficiente.