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A vueltas con el cambio de hora, ¿tiene sentido?

octubre 27, 2017
Cambio de hora. Regresa el horario de invierno

Tres relojes rigen nuestra vida: el biológico, el solar y el oficial. Y sólo el último es modificable. Dos veces al año alteramos este mecanismo, para alegría de unos y enfado de otros. Adelantamos y atrasamos la hora por ley, tal y como lo establece la Comisión Europea. Ya está aquí: el cambio de hora llega el próximo sábado.

El ahorro energético es el gran motivo que se esgrime para que anualmente realicemos dos veces esta modificación horaria. Teóricamente aprovecharemos más la luz solar de la mañana, pero si en el horario de invierno anochece más pronto, la gran mayoría de hogares tendrán que recurrir antes a la iluminación artificial por la tarde. Entonces, ¿gastamos por las tardes lo que hemos ahorrado por la mañana? ¿Tiene justificación el cambio de hora?

Según varios estudios europeos, la ecuación no se despeja a cero, pero el ahorro se situaría en cifras modestas: entre un 0,1 y un 0,5%. Un 5% de ahorro como máximo estaría en los cálculos más favorables realizados por el Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético (IDAE).

Red Eléctrica Española por su parte señala que la hora punta de consumo eléctrico se desplaza de las 20:30 a las 19:00 horas en cuanto entramos en el horario de invierno.

El reloj solar no entiende de normativas, pero ¿qué ocurre en nuestro reloj biológico cuando alteramos nuestros horarios? Mientras algunos destacan los efectos adversos de este cambio de horario como somnolencia, fatiga, inapetencia y falta de concentración, otras voces destacan que los cambios y la adaptación a los mismos activan nuestro organismo y nuestras defensas. Además recuerdan que al anochecer antes segregamos más hormonas del sueño y, por ende, dormimos mejor.

La política y las relaciones internacionales y comerciales no son ajenas a este asunto del cambio de hora: en un mundo cada vez más globalizado es deseable coincidir en horarios con nuestros vecinos para favorecer transacciones económicas o facilitar el trabajo en empresas con oficinas en distintos países, por ejemplo.

¿Deberíamos volver a Greenwich?

En los años 40 se decidió que España se alinease con Alemania en cuanto a horarios, a pesar de que geográficamente nos encontramos en el mismo meridiano que Londres. Una decisión política tomada en un determinado momento histórico que no ha sido modificada en todo este tiempo. Son muchos los que abogan por que volvamos a tener el horario que corresponde a nuestro meridiano, pero la propuesta está en fase de estudio.

Uno de los protagonistas de este movimiento es la Asociación para la Racionalización de los Horarios Españoles, que expresa así su opinión: “Con el restablecimiento de la Hora Europea Occidental, entre otras ventajas, tendríamos un despertar más natural, favorecería el adelanto de horarios de alimentación y sueño, y permitiría dormir más tiempo al acercarnos a nuestra hora solar natural. Junto con otras medidas de fondo, se fomentaría una jornada laboral más europea en muchos sectores económicos, de nueve a seis, posibilitando la conciliación de la vida personal, familiar y laboral.”

Mientras todo se discute y valora, este domingo nos toca de nuevo atrasar nuestro reloj: a las 03.00, volverán a ser las 02.00 horas.