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Nanosatélites meteorológicos, poderosas herramientas

enero 10, 2019
Nanosatélites meteorológicos, poderosas herramientas

No cabe duda de que estudiar el clima y la meteorología terrestre desde el espacio tiene muchas ventajas. Ver lo que pasa en nuestra atmósfera desde encima de ella y de forma global, en vez de estudiar únicamente nuestra minúscula porción de cielo, hace que los pronósticos y las conclusiones obtenidas sean de mejor calidad. Eso es indudable, y así lo venimos comprobando desde que en 1960 el TIROS-1 envió la primera imagen de nuestra Casa Tierra desde el espacio.

Sin embargo, el coste y el esfuerzo necesario para situar un satélite en órbita es mayúsculo. De hecho, durante muchos años no fue posible, y ahora, con la entrada del nuevo siglo XXI, parece que las cosas se están facilitando. La tecnología está venciendo poco a poco los enormes retos y parece que cada vez tenemos más empresas privadas e iniciativas públicas que apoyan la conquista espacial.

La preocupación por el futuro del clima de nuestro planeta también es un factor a tener en cuenta, y acelera este tipo de proyectos. El estudio de la meteorología se sitúa como prioritario para muchas agencias espaciales, y dos de ellas -la NASA americana y la ESA europea- han iniciado en los últimos años una nueva línea de trabajo con el lanzamiento de sendos satélites meteorológicos en miniatura.

Ya están aquí los nanosatélites.

Efectivamente, en diciembre pasado la Agencia Espacial inglesa lanzó dos satélites enanos como parte del proyecto ARTES Pioneer de la ESA. Fabricados en Glasgow, estos nanosatélites, de apenas 5 Kg. de peso, pueden monitorizar la temperatura, presión y humedad de cualquier parte del globo. Además, tienen la ventaja de su reducido coste y el poco tiempo que se tarda en construirlos. Es la puerta a una nueva revolución en la adquisición de datos en tiempo real para empresas privadas, que puedan crear productos y servicios a partir de ellos. Spire Global, la empresa constructora, ha lanzado ya más de 60 nanosatélites de la clase LEMUR-2, lo que les convierte en poseedores de una red satelital de cierta entidad.

Nanosatélites meteorológicos, poderosas herramientas

Por otro lado, la NASA lanzó en septiembre del año pasado, y desde la ISS, un satélite en miniatura parecido. El RainCube (Radar in a CubeSat), un minúsculo radar meteorológico que captura la señal de las precipitaciones en tierra (en la foto de portada va dentro de los nanoracks, a punto de ser puesto en órbita desde la ISS). Va montado, como su nombre indica, en un CubeSat, un receptáculo satelital que se pone en órbita y puede llevar dentro dispositivos tecnológicos de diversos ámbitos, como los dos MarCO, que fueron noticia hace poco tiempo al mejorar drásticamente las comunicaciones con la Tierra de la sonda InSight en su amartizaje de hace unas semanas.

Semana tras semana vivimos avances en esta carrera espacial, en esta carrera por conocer mejor nuestro planeta, el espacio que nos rodea y poder así cuidar mejor nuestra Casa Tierra.