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Energías renovables: el futuro de Casa Tierra.

febrero 28, 2017
Endesa_energias_renovables

Hoy vengo filosófico.

Me ha dado por pensar en el tremendo problema que tiene la Humanidad. Sí, así de simple y contundente. Reflexionaba sobre el hecho de que hemos convertido nuestro insignificante devenir en este planeta en una búsqueda permanente de energía. El Santo Grial del Siglo XXI. Estamos en una constante lucha por conseguir desplazarnos, alumbrarnos, cocinar, calentarnos, enfriarnos, protegernos y muchas otras acciones, más o menos imprescindibles, que mejoran nuestra existencia.
Y ojo, que no digo yo que seamos unos caprichosos o unos sibaritas. Que está claro que necesitamos, por ejemplo, transportarnos para trabajar, tener unos ingresos y así pagar algo o a alguien que nos garantice la seguridad de una casa, calentar y alumbrar nuestro hogar, cocinar los alimentos, lavar nuestros enseres y tener todavía un rato para encender nuestro ordenador o móvil y navegar para leer nuestros blogs favoritos…
Pero para todo ello necesitamos energía. Somos esclavos de ella, nos guste o no. Sin energía no podrías estar leyendo estas líneas. Por supuesto, podríamos irnos a una isla desierta a comer cocos, pero me temo que aguantaríamos poco.
Así pues, Houston, tenemos un problema.

Y bien grande, pues todas esas energías que usamos contaminan además nuestra atmósfera, suelos y océanos. Muchas de ellas son fuentes de gases tóxicos, de químicos nocivos, de porquería al fin y al cabo, que no sabemos ni podemos reciclar. Y encima son energías que se van gastando, que no se renuevan, que no van a durar para siempre, que tienen ya fecha de caducidad. Algunos cálculos dicen que ya estamos en el siglo en el que estas fuentes de energía se acabarán por completo.

El petróleo o el carbón son algunos de los ejemplos de estas fuentes de energía, las que usamos básicamente en la actualidad.

Pues bien. Este problema empezó a solucionarse a principios de los años 70, cuando alguien levantó la cabeza y sintió el poder del Sol, del viento, del agua… Nuestra Casa Tierra, por la propia configuración atmosférica y su situación cercana al Sol, nos ofrece varias soluciones. Energías renovables, limpias, inagotables. ¿Las repasamos?

Energía solar.

La energía por excelencia. La que nos va a salvar. Cada año el Sol aporta a nuestro planeta el equivalente a varios miles de veces las necesidades de la Humanidad. Sabiendo controlarla y convertirla, nuestros problemas estarían resueltos. Para siempre.

Energía eólica.

Es la energía obtenida por la fuerza del viento. El aire en movimiento puede ser aprovechado por unas turbinas que transforman la energía cinética de este viento en energía eléctrica a través de las aspas de los molinos eólicos que vemos en nuestros campos.

Energía hidroeléctrica.

En este caso es la energía potencial de los saltos de agua la que se transforma en energía eléctrica. Se aprovecha la diferente altura entre el agua embalsada y la central hidroeléctrica. Por supuesto es necesario tener suficiente agua embalsada, y para ello, hace falta que llueva…

Energía geotérmica.

Es la energía que puede obtenerse del calor interno de la Tierra. En ocasiones el intenso calor que tenemos en el centro de nuestro planeta –hasta 5.000 ºC- puede llegar a la corteza, y ser aprovechado por turbinas eléctricas o directamente para calentar agua.

Energía marina.

Es una energía producida desde los océanos por diferentes fuentes: las olas del mar, las mareas, la salinidad e incluso las diferencias de temperatura del océano.

Hay algunas otras, pero son residuales.

Creo que tenemos que ser conscientes de lo que todo esto supone. Cada vez que encendemos una luz, calentamos leche en un microondas, encendemos el coche o ponemos una lavadora estamos gastando energía. Una energía, en muchos casos, finita y contaminante. Yo no pienso dejar de consumir energía, hace mi vida mejor. Aunque sí tengo claro que los orígenes de mis fuentes de energía quiero que sean ilimitados y que las consecuencias de usarla no impacten en mi casa. Que es la tuya. Nuestra Casa Tierra.

Texto: Emilio Rey