Saltar al contenido

La cencellada, cuando la niebla se congela

noviembre 30, 2017
Cencellada en Laponia. Foto: Emilio Rey

Estamos ante el primer arreón frío de la temporada otoño-invierno, con cencellada incluida. Parece que las temperaturas anormalmente altas que veníamos disfrutando/padeciendo nos dicen adiós y las masas de aire se van sustituyendo en la vertical de nuestro país.

Como hemos venido aprendiendo en este blog, esto se debe a la dinámica atmosférica, al movimiento de altas y bajas presiones, a la corriente en chorro y, desde luego, a la menor radiación solar y mayor inclinación de los rayos solares que nos llegan de nuestra estrella.

En concreto la situación hace que los vientos del norte, vientos de origen ártico, se encajonen entre una borrasca situada al norte de Europa y un anticiclón situado en el Atlántico. Ambas fuerzas hacen de embudo y empujan vientos desde latitudes muy altas, muy fríos por lo tanto.

En este gráfico os lo muestro, es la situación de las masas de aire, según modelo MRF (GrADS/COLA). Imposible no temblar, viendo desde dónde se descuelga la masa de aire que nos afecta.

La cencellada

Sin embargo, es una situación que no va a durar mucho, dos o tres días a lo sumo, y las temperaturas volverán a situarse en las normales para estas fechas (del calor nos olvidamos, desde luego)

En cuanto a precipitaciones, seguimos mal. Es cierto que esta semana ha sido generosa, sobre todo por la zona sur, Extremadura, levante y archipiélagos, pero no es suficiente. Los embalses están bajo mínimos, lo vemos todos los días en los informativos, y no parece que estas lluvias vayan a tener continuidad. Los modelos se empeñan en quitarnos entradas húmedas, frentes y borrascas del oeste, las que verdaderamente dejan buenas lluvias, y nos anuncian otro periodo seco para la primera quincena de diciembre, tras las lluvias y nieves de esta semana.

Así pues tenemos frío y nieblas -provocadas por la humedad- en muchas regiones, y eso es sinónimo de uno de los fenómenos meteorológicos que más me fascinan y que son motivo de la foto de portada: las cencelladas.

La cencellada es un hidrometeoro que se produce en zonas de niebla con temperaturas por debajo de 0ºC y el punto de rocío por debajo del de congelación. En ese momento las minúsculas gotas –llamadas gotículas-  que forman la niebla se congelan sobre las superficies de la zona y forman plumas o agujas de hielo blando, muy parecido a la nieve, aunque no es lo mismo. No obstante, el aspecto de un paisaje con cencellada se asemeja mucho al de un paisaje nevado. Las ciudades y pueblos castellanos con un río cercano son desde luego candidatas a este fenómeno: Valladolid, Salamanca, Burgos, etc…

La foto de portada, que tuve la oportunidad de tomar en Laponia en 2013, es un buen ejemplo de ello.

Cuando este hidrometeoro se produce en altura, la temperatura es menor de 2ºC bajo cero y tenemos la presencia de viento, la cencellada se llama dura, y los cristales de hielo que se forman ya no son parecidos a la nieve, sino más bien al hielo, y se crean agujas que crecen en la dirección desde donde sopla el viento, por acumulación. Un fenómeno espectacular también.

 

La cencellada
Foto: Marcin Sochacki

Ojo, no confundir cencellada con escarcha, son dos cosas completamente diferentes. Para que se produzca cencellada es imprescindible la presencia de niebla, gotitas en el aire. En el caso de la escarcha realmente se produce una condensación de la humedad reinante (sin necesidad que esté presente la niebla, aunque deberá ser alta) que se congelará sobre las superficies.

¡A abrigarse!

Texto: Emilio Rey