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El alter ego del monolito negro

noviembre 8, 2018

Los lectores cinéfilos más aficionados a la ciencia ficción recordarán el negro monolito de “2001: Una Odisea en el Espacio”. Un objeto rectangular de aristas perfectas, inalterables en el tiempo, que presidía toda la cinta y que ha hecho derramar miles de opiniones acerca de su significado. Este post no va sobre ello –os dejo un excelente post de JotDown con una explicación plausible– pero hoy viene al caso porque la NASA ha descubierto su alter ego.

Se trata de un iceberg descubierto por un avión DC8 de la misión #IceBridge de la NASA, el pasado 16 de octubre. A primera vista sorprende su perfección, y uno se ve tentado a pensar que está de algún modo prefabricado (ya sea por terrestres o extraterrestres). Pero no. Es la propia naturaleza Antártica la que ha fabricado este monolito, de origen absolutamente natural y, además, tiene una explicación.

Monolito blanco en el antártico

La plataforma Larsen C es uno de los tres segmentos en los que se divide la Gran Barrera de Hielo Larsen, nombrada así en honor al capitán noruego Carl Anton Larsen, quien visitó esa zona antártica en 1.893. Suelen producirse fisuras y roturas en ellos, según el hielo se forma cada invierno y empuja los extremos. Así, en el verano pasado, la plataforma Larsen C se colapsó de forma estrepitosa, perdiendo un iceberg masivo, al que se le puso el nombre de A68. Y se puede considerar uno de los icebergs conocidos más grandes de la historia con, ni más ni menos, que 5.800 Km2. Por suerte, en el momento del colapso ya flotaba en el océano, con lo que no provocó más estropicios.

Monolito blanco en el antártico

Pero volvamos a nuestro monolito blanco. En esta ocasión la parte visible del iceberg no es tan grande – tiene una longitud de unos dos kilómetros y unos 40 metros de altura- pero su forma rectangular tan perfecta y sus afiladas aristas no se habían fotografiado antes con tanta claridad. Se trata de un iceberg tabla, desprendido muy recientemente de esa plataforma Larsen C. Y sólo vemos de él un 10% aproximadamente. Según pase el tiempo, las corrientes de agua, el viento, la temperatura, etc., harán que las aristas del monolito se suavicen, y que su forma se redondee, perdiendo así ese místico halo de forma extraterrestre.

Sin duda la Naturaleza nunca dejará de sorprendernos.