salvar-tierra Medio Ambiente

La Tierra ha empezado cinco veces de cero debido a las extinciones masivas de especies. Y, aunque cueste creerlo, entra ahora mismo en la sexta gran oleada de destrucción, según confirman científicos de varias universidades que confluyeron en un especial de la revista Science para dar la voz de alerta.

Una extinción se considera masiva cuando desaparecen amplios grupos de especies vegetales y animales en un corto periodo de tiempo. La que mejor conocemos es la que sucedió hace 65 millones de años, por la caída de un meteorito entre México y Belice, e hizo desaparecer a los dinosaurios.

Investigadores de las Universidades de Stanford, California en Santa Bárbara, de Otago en Nueva Zelanda y de la Autónoma de México, entre otros, constatan que el ritmo al que vamos es estremecedor. Explican que hay muchísimas especies animales enormemente amenazadas, que cuentan con menos de mil individuos cada una. El dato esperanzador es que aún estamos a tiempo de ralentizar el deterioro, incluso de revertir el colapso (en una próxima entrada hablaremos de las propuestas que se barajan).

Ya no cabe duda de que es el hombre quien ha acelerado el proceso: lo peor ha ocurrido en los últimos cien años. La revolución industrial y la capacidad tecnológica para modificar la naturaleza, la destrucción de hábitats, la explotación comercial de productos de animales salvajes, la actividad ganadera, la degradación de los suelos, la caza indiscriminada, la contaminación, la introducción de especies exóticas y el cambio climático se apuntan como las principales causas.

La “defaunación” (como deforestación, pero de la fauna) del ‘Antropoceno’ ha sido medida por estos investigadores basándose en el análisis de registros fósiles y tomando en cuenta las cifras de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN).

Algunas cifras:

  • 322 especies de vertebrados han desaparecido en los últimos 500 años; 447 se perdieron desde 1900.
  • En 35 años, la población humana se ha duplicado y la de invertebrados ha disminuido a la mitad.
  • En los océanos quedan sólo el 2 por ciento de los grandes peces (tiburones y atunes) que había en 1950.

Nunca hay que olvidar que el más pequeño e insignificante de los bichitos de nuestro planeta cumple una función irremplazable en la cadena de vida, por lo que su desaparición provoca grandes desajustes en los servicios que los ecosistemas brindan, como la polinización, la dispersión de semillas, el control de plagas en los cultivos, la descomposición de materia orgánica en su misión de abono, la filtración del agua, etcétera.

Con cada pérdida estamos perdiendo la capacidad para mantener nuestra propia vida en la Tierra. (continuará…)


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