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Suelos radiantes, la climatización invisible

enero 4, 2017
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Los suelos radiantes son una de las formas de calefacción más eficaces y que mayor confort pueden aportarnos en nuestro hogar. Este sistema funciona gracias a la radiación del calor procedente del suelo mediante una instalación que se realiza previamente y que distribuye el calor por toda la superficie, lo que permite que la habitación se caliente de forma equitativa.

La instalación se lleva a cabo a través de un sistema de canalización que activa todo el suelo de la habitación, desprendiendo calor y aumentando la temperatura del suelo. De forma natural, el calor asciende en dirección vertical y calienta el aire de la estancia, siendo la parte inferior la que recibe mayor cantidad. Esto permite que la temperatura en esta parte de la habitación sea la adecuada para que disfrutemos del confort térmico exacto sin necesidad de calentar todo el aire del espacio en el que nos encontramos.

A grandes rasgos, podemos considerar que existen dos tipos de suelos radiantes según el tipo de sistema que utilizan para emitir calor:

 

En este caso, la canalización que se extiende por el interior del suelo. Es una resistencia que se calienta al hacer circular a través de ella una corriente eléctrica que es la responsable de producir el calor.

  • Suelos radiantes de agua:

Aquí el flujo de agua caliente circula igual que en el interior de un radiador convencional, pero por debajo del suelo.

Funcionan a baja temperatura, es decir, aquí la temperatura de impulsión necesaria en estos sistemas es mucho menor, mejorando así el rendimiento de las calderas de condensación haciéndolas aun más eficientes.

Los suelos radiantes tienen la gran ventaja de favorecer el confort térmico mejor que cualquier otro sistema de calefacción. Esto se debe a que concentran la temperatura exactamente en la zona donde hace falta, es decir, en la mitad inferior de la habitación. Esta estratificación de la temperatura permite que la temperatura ambiente sea exactamente la adecuada en todo momento. De esta forma, el aprovechamiento del calor es completo al fluir desde la parte inferior de la estancia, disminuyendo el gasto energético sin reducir nuestra sensación de confort.