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Seguridad y eficiencia, claves para cambiar a un calentador estanco

marzo 12, 2018
Calentador estanco

El Gobierno aprobaba en abril de 2013 un Real Decreto para adaptarse a una Directiva europea sobre sistemas de calefacción y agua caliente en los edificios. Una norma que daba cinco años de margen para cambiar lo antiguos calentadores por un modelo concreto: el calentador estanco. Es decir, que queda menos de un mes para concluir esta sustitución. Las razones de obligar a este cambio vienen determinadas porque son más eficientes y seguros.

Un calentador estanco coge aire del exterior para hacer la combustión, que se realiza en una cámara cerrada y que impide el contacto con el exterior.

Se trata de una modificación importante del Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE), con la que se quiere promover el uso de tecnologías más eficientes y que permitan reducir el consumo energético en nuestras viviendas. El objetivo de todas estas medidas es alcanzar en el año 2020 un ahorro del 20% de energía, e incluso pretende favorecer que las nuevas mejoras de eficiencia energética vayan más allá del 2020.

Cabe señalar que RITE define como “Calentador de agua caliente sanitaria a gas” a todo aparato dedicado exclusivamente a la producción de agua caliente sanitaria en el que el calor procedente de la combustión de combustibles gaseosos, es transferido directamente por medio de un circuito abierto al agua de consumo.

Para el hogar, un calentador estanco debe tener potencia máxima de hasta 24,4 kW. De hecho, la potencia necesaria de una caldera o calentador instantáneo de producción de agua caliente sanitaria es uno de los factores más importantes a la hora de seleccionar un equipo para el hogar.