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¿Es recomendable dormir con la calefacción encendida?

noviembre 19, 2018
¿Es recomendable dormir con la calefacción encendida?

Si durante el invierno suele hacer más frío, por la noche esta sensación es aún más acusada. Pero, ¿es bueno dormir con la calefacción encendida?

Para responder a esta cuestión, vamos a hacerlo desde dos puntos de vista: el energético (y sus consecuencias económicas) y el de la salud.

Por eficiencia, baja la temperatura

Como es evidente, la temperatura a la que programamos la calefacción condiciona el consumo de energía. Por cada grado que aumentemos la temperatura, se calcula que se incrementa el consumo de energía en aproximadamente un 7%.

Como ya hemos visto, la temperatura ideal a la que debemos mantener nuestra casa está entre los 19º y 21ºC. Por la noche, en los dormitorios basta tener una temperatura de 15º a 17ºC para sentirnos cómodos.

Por eso, y tal y como recomienda el IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía) en sus consejos prácticos para el ahorro de energía y dinero en calefacción, debemos apagar la calefacción mientras dormimos. Lo primero que debemos hacer por la mañana es ventilar la casa y cerrar las ventanas antes de encenderla.

Además, si nos vamos a ausentar durante horas de nuestro hogar, también deberemos poner nuestro termostato a  una temperatura de 15ºC (posición “economía” de algunos termostatos). 

¿Es recomendable dormir con la calefacción encendida?

Por salud, también sin calefacción

Pero no solo desde el punto de vista económico y energético deberíamos apagar la calefacción cuando vamos a dormir (se calcula que la reducción de la calefacción por la noche puede hacer que tu factura se reduzca al menos un 10%). También la salud nos lo agradecerá.

Cuanto más alta es la temperatura, más se reseca el ambiente (especialmente con la bomba de calor del aire acondicionado). Esta sequedad del ambiente nos quita humedad de la piel y las mucosas, lo que puede generar molestias y problemas. La sequedad de la mucosa respiratoria a nivel de nariz, laringe, y tráquea, hace que las células defensivas no produzcan el moco adecuado. De esta manera, no se eliminan las bacterias que intentan colonizarlas y se es más proclive a catarros, gripe…

Esta sequedad también es dañina para los ojos y puede dar lugar a conjuntivitis. Además, en la piel, puede ocasionar un aumento de la descamación y picor.