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Calderas estancas vs calderas de condensación.

marzo 16, 2017
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En los hogares, cada vez se tienen en cuenta más factores distintos en los momentos en los que hay que tomar alguna decisión relacionada con el uso de energía, ya sea gas o electricidad.

Ya no sólo se valoran aspectos económicos, sino que también son importantes otros aspectos como pueden ser la eficiencia energética, las emisiones de sustancias contaminantes generadas, el ahorro de energía primaria (energía antes de ser convertida y transformada) o el uso de energías renovables.

En definitiva, existen dos grandes motivos por los que se toman decisiones en torno a la energía:

  1. La Economía familiar, es decir, cómo se traduce el uso de la energía en la factura, especialmente importante cuando hay situaciones de crisis.
  2. Aspectos ambientales, muy importantes en una sociedad cada vez más sensibilizada con la protección del medio ambiente y del uso racional de los recursos naturales.

Por tanto, una de las principales líneas de trabajo en el sector energético está relacionada con el diseño de equipos cada vez más eficientes por su rendimiento, que hagan un mejor uso de la energía consumida.

Si hablamos, concretamente, de los distintos tipos de caldera que existen hoy en día, un debate siempre presente en los hogares es el que trata de demostrar qué tipo de calderas son más eficientes, si las estancas o bien las calderas de condensación.

Calderas estancas vs. calderas de condensación

 Calderas estancas

La principal característica de una caldera estanca es que la cámara donde se produce la combustión está perfectamente sellada, por lo que es 100% independiente de la zona en la que está instalada la caldera.

El aire necesario para la combustión lo toman del exterior al estar conectadas mediante un tubo que permite que entren los gases necesarios para el funcionamiento de la caldera y salgan los gases generados. Así, este tubo por el que entra el aire, puede ser concéntrico al de salida de gases o bien puede ser uno individual de dirección opuesta.

Estas calderas son siempre de tiro forzado, es decir, necesitan de un ventilador para la aspiración y expulsión de los gases.

Uno de los puntos a favor del uso de este tipo de calderas es que son más seguras y limpias, ya que al estar sellada la cámara de combustión no es posible que los gases que se generan entren en la sala donde está la caldera. Así, en este tipo de calderas, el viento o la lluvia no afectan de ninguna manera a su funcionamiento.

Calderas de condensación

Las calderas de condensación son un tipo más novedoso de caldera estanca. Las calderas de condensación son calderas de gas que aprovechan el calor que se genera al enfriar el vapor de agua contenido en los humos de la combustión antes de que estos se vayan por la chimenea. En las calderas tradicionales, estos humos se van directamente por la chimenea sin aprovechar su poder calorífico. Este calor recuperado se utiliza para precalentar el agua que retorna más fría del circuito de calefacción y se termina de calentar en el quemador de la caldera, necesitando así menos cantidad de gas para su correcto funcionamiento.

Este tipo de calderas funcionan especialmente bien con sistemas de calefacción, como pueden ser los suelos radiantes o bien radiadores que tengan una superficie muy alta para que se pueda aprovechar el calor de la condensación.

En el caso que te estés planteando este tipo de solución, tranquilo, no necesitas reformar tu piso de arriba abajo, ya que hoy en día las instalaciones de este tipo de calderas son más limpias y sencillas. Sin embargo, es necesario que tengas en cuenta un par de peculiaridades si te decantas por un sistema de condensación, la primera es que requiere inicialmente de una mayor inversión, aunque a la larga tengas un ahorro en tu factura del gas, y la segunda, es que además será necesario que se instale, o en caso que lo tengas, tendrás que utilizar un desagüe concreto para la eliminación de los condensados.

 

Diferencias en los rendimientos

La mayor parte de estudios consideran los valores de rendimiento sobre el PCI (poder calorífico inferior). El PCI no es otra cosa que el calor generado en la combustión que no aprovecha de ninguna forma la condensación del agua, es decir, el calor realmente aprovechable, el producido sin tener en cuenta la energía de la condensación del agua y otros procesos de pequeña importancia

Las calderas estancas alcanzan un rendimiento cercano al 90-95% sobre el PCI. Sin embargo, una caldera de condensación llega a alcanzar el 105%, gracias, entre otras cosas, al menor consumo de combustible y al aprovechamiento de la energía de condensación del vapor de agua, lo que supone un mayor rendimiento energético.

Caldera EstancaCaldera de Condensación
Poder Calorífico100%100%
Rendimiento90-95%105%
Aprovechamiento de calorNo
Consumo energéticoMedioBajo
Recuperación de Calor0%+11%
Salida de humosSiNo

Mantenimiento de la caldera

Independientemente del rendimiento que puedan tener los distintos tipos de caldera existentes, hay que tener claro que algo fundamental es llevar a cabo un mantenimiento correcto, a poder ser con la ayuda de profesionales de alguna compañía instaladora que esté autorizada para ello, o del propio fabricante de la caldera que dispongas. Con este mantenimiento profesional vamos a asegurar:

  • Que el control de las llamas generadas es el idóneo.
  • Que el quemador está suficientemente limpio para que la combustión se produzca sin problemas.
  • Que la expulsión de los gases se produce con normalidad, asegurando el buen estado de los conductos de la caldera.

Cuándo cambiar la caldera

Es importante tener en cuenta que las calderas son unos aparatos imprescindibles en miles de hogares, pero que no duran toda la vida y es importante sustituirlos por otros que funcionen de una manera mucho más eficiente, es decir, proporcionando más calor con un menor consumo de energía.

Una de las primeras cosas que hay que considerar a la hora de decidir un cambio de este tipo de aparatos es la antigüedad. Si tiene más de 10 años hay que pensar en sustituirla, no sólo por mejorar el funcionamiento sino porque el consumo de energía será menor gracias a los propios avances y mejoras que, día a día, ofrece el mercado.

Otro motivo para realizar esta sustitución tiene que ver con la conservación del medio ambiente. Precisamente, gracias a esos avances de los que antes hablábamos, las calderas nuevas emiten cada vez menos CO2 a la atmósfera, por lo que la contaminación es menor.

Para definir las épocas del año más adecuada para realizar el cambio, en Endesa lo tenemos claro, el periodo que transcurre desde mediados de Marzo hasta mediados de Septiembre. Se trata de una época en la que no va a ser necesario hacer uso de la calefacción y el agua caliente no es tan vital como durante el invierno. Así que ya sabes, si estás decidido a hacer un cambio de tu caldera, estás en la mejor época para hacerlo, y es que el buen tiempo ya ha llegado.