Saltar al contenido

¿Por qué hace tanto frío en los espacios públicos cerrados?

agosto 13, 2018

Que levante la mano el que haya ido a un congreso y haya pensado que quizá el aire acondicionado estaba muy alto. O al ir al cine a ver una película. O al subir a un avión. ¿Por qué suele hacer tanto frío en estos espacios públicos?

Por un lado, hay que tener en cuenta que no es lo mismo refrigerar un espacio pequeño que una gran superficie. Además, debemos considerar que las personas emitimos calor, por lo que cuando hay una gran aglomeración de individuos, es necesario aumentar la potencia de refrigeración para que se mantenga la temperatura ambiente.

Igualmente, debemos pensar que los grandes espacios públicos tienen necesidades especiales como consecuencia de su gran tamaño y funciones. Algunas de estas peculiaridades son propiamente estructurales. Así, a la hora de climatizar estos espacios influyen la cantidad de aire necesaria, la forma del espacio, el material de construcción, la altura de los techos, la distribución de escaleras y pasillos o incluso si tienen zonas abiertas al exterior.

Es decir, que no es lo mismo una nave industrial, un estadio, una sala de cine o un comercio. Puede, incluso, que haya necesidades especiales en zonas determinadas dentro de estos grandes espacios. Pensemos, por ejemplo, en un supermercado, donde la temperatura en las zonas de paso de clientes no es igual que en el almacén o la línea de alimentos refrigerados. O en un palacio de congresos, donde hay zonas que generan calor por haber maquinaria y/o muchas personas.

espacios públicos frio

Pero también hay consideraciones legales que regulan la calidad del aire de estos recintos. Es decir, que no es lo mismo climatizar un centro comercial que las naves industriales. Y lo que se guarde en estos recintos también puede marcar la diferencia.

Una temperatura regulada por ley

Sin embargo, y dentro del Plan de Activación del Ahorro y la Eficiencia Energética, el Gobierno aprobó un Real Decreto con el que queda regulada la temperatura en edificios y locales de uso público, como administraciones, bares, tiendas, estaciones o cines. Desde entonces, no se puede bajar de los 26 grados en verano.

Además, la normativa establece que los edificios y locales con acceso desde la calle deberán disponer de un sistema de cierre de puertas para que estas no se queden abiertas permanentemente.

Así pues, si al entrar pensamos que hace mucho frío puede ser únicamente cuestión de tiempo para que la temperatura nos resulte más cómoda.