Saltar al contenido

Ventanas: La importancia de un buen aislamiento

marzo 18, 2016
ventanas-aislante-confort

Disponer de unas ventanas de buena calidad y de un sistema de aislamiento eficiente es fundamental si queremos que la temperatura en nuestra casa sea la adecuada. Se calcula que un acristalamiento óptimo puede llegar a reducir hasta un 70% las pérdidas energéticas del hogar. Su principal ventaja es que nos permitirá reducir el consumo de la calefacción en invierno y el del aire acondicionado en verano.

Lo primero que hay que tener en cuenta para un buen aislamiento térmico en las ventanas es la tipología y la calidad de los materiales que las componen. Uno de los materiales más recomendables por sus prestaciones en lo que a aislamiento se refiere es el PVC. El PVC es un no conductor, es decir, es aislante por naturaleza. Esto lo convierte en un material excelente para la fabricación de sistemas aislantes de la temperatura.

Lo segundo a tener en cuenta es el nivel de hermeticidad. Como norma general, las ventanas abatibles son más herméticas que las correderas. Esto se debe a que el sistema de cierre de las abatibles es por presión de las juntas de caucho contra el marco, lo que permite que la ventana quede completamente cerrada en todo su perímetro. Es importante que nos aseguremos de que el perímetro de la ventana está cerrado, ya que, por muy buenos que sean los materiales, estos no nos servirán de nada si la temperatura se escapa por los laterales.

Otro elemento importante es el tipo de cristal. Dependiendo del tipo que sea tendrá una  capacidad de aislamiento u otra. Hay que aclarar que, cuando hablamos de aislamiento térmico nos estamos refiriendo a la capacidad que tiene para mantener la diferencia de la temperatura interior de la casa respecto de la externa. Dependiendo del sistema que se utilice esta capacidad será mayor o menor. Por un lado, el espesor del cristal también influirá en la conservación de la temperatura. Cuanto más grueso sea tendrá más capacidad de retener el calor y el frío. Por otro lado, utilizar sistemas de doble acristalamiento multiplica la capacidad de conservar la temperatura interior. El sistema de doble acristalamiento consiste en conformar la ventana mediante varios cristales superpuestos que tienen un espacio entre sí. Esta cámara que queda entre uno y otro se rellena generalmente de aire o argón. De esta forma, se crea una resistencia mayor que dificulta que la temperatura se filtre de un lado a otro con facilidad.